Desde 2017 me he desempeñado en la consultoría externa, asesorando tanto a extranjeros como a nacionales en la apertura de negocios, contabilidad, finanzas e impuestos. Esto me ha permitido adquirir experiencia en diferentes industrias, países y sectores, enriqueciendo mi práctica profesional y la firma que hoy dirijo.
A lo largo de mi carrera he pasado por distintos trabajos, pero sin duda la experiencia más significativa fue mi paso por KPMG, una de las cuatro grandes firmas de auditoría y consultoría, en la ciudad de Guadalajara.
Lo que significa trabajar en una Big Four
Trabajar en una Big Four no es para cualquiera. Si buscas un empleo de 8 horas diarias de lunes a viernes, definitivamente no es el lugar indicado. Las horas suelen ser extenuantes, la paga inicial es baja y las exigencias muy altas. Dicho así podría sonar al peor trabajo del mundo, pero la realidad es que el valor de la experiencia supera con creces los sacrificios.
Desde el día 1 estás revisando empresas, aprendiendo sobre NIF y procedimientos de auditoría. Al poco tiempo ya participas en juntas con contadores generales, directores de finanzas y en algunos casos incluso con los dueños de las empresas. Ves compañías nacionales y extranjeras de todos los giros y áreas: desde finanzas hasta producción, lo que te obliga a entender cada parte de la operación. Esta amplitud de visión es algo que difícilmente se obtiene trabajando en una sola empresa.
El verdadero valor de la experiencia
El paso por una Big Four se convierte en un gran diferenciador en tu carrera. Te da una mentalidad distinta, un entendimiento profundo y actualizado de las finanzas, además de un panorama amplio de múltiples industrias. Eso es algo que las empresas valoran enormemente, ya sea que quieras seguir en la firma, dar el salto a una compañía privada o emprender tu propia práctica profesional.
En lo personal, considero que los sacrificios de aquellos años valieron la pena y lo volvería a hacer. El aprendizaje es invaluable y marca la diferencia frente a otros profesionales de la contaduría o las finanzas.
¿Vale la pena?
Mi recomendación es clara: sí vale la pena, siempre y cuando estés dispuesto a asumir el reto. Sugiero trabajar al menos tres años en una de estas firmas. Los beneficios a mediano y largo plazo superan con mucho los costos de la falta de equilibrio entre vida personal y laboral.
Es cierto, hay quienes opinan que lo más importante es la vida personal y puede que tengan razón. Sin embargo, en mi experiencia, unos años de esfuerzo intenso marcan un antes y un después en tu carrera profesional.
Además, el ambiente de trabajo es único: convives con gente joven, motivada y con objetivos similares a los tuyos. Esa energía hace más llevadero el día a día. Y si descubres que no es para ti, no serás el único que renuncie a los pocos meses; es parte del proceso.
Conclusion
Trabajar en una Big Four no es sencillo, pero el reconocimiento y la experiencia que se obtiene son de talla mundial. Para un contador público o profesional de las finanzas, es una oportunidad que abre puertas y que definitivamente ayuda a diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
Si estás considerando dar ese paso, mi consejo es simple: toma el riesgo.




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