¿Qué pasa cuando una empresa ya no puede seguir operando?
En la vida de una entidad, puede llegar un momento en el que su continuidad esté en duda. La NIF A-2: Negocio en Marcha busca establecer las bases para preparar estados financieros cuando existe incertidumbre sobre si la empresa seguirá funcionando normalmente o si entrará en un proceso de liquidación.
1. Liquidación inminente
Uno de los puntos clave es identificar cuándo una entidad deja de ser negocio en marcha. Esto ocurre cuando:
- La administración decide liquidar o cesar actividades y no existe una alternativa realista para continuar.
- El plan de liquidación ha sido aprobado por el máximo órgano de decisión (MATDO), ya sea de manera voluntaria o impuesto por una autoridad, por ejemplo en caso de quiebra.
En este escenario, la NIF A-2 establece que los estados financieros deben prepararse bajo la hipótesis de liquidación, dejando atrás la presunción de existencia permanente.
2. Suspensión de actividades
La suspensión temporal no necesariamente significa liquidación.
- Una empresa puede pausar operaciones con fines de reorganización y seguir siendo negocio en marcha.
- Solo cuando la suspensión está ligada a la terminación de actividades y disolución legal, debe considerarse liquidación inminente.
3. Valor Neto de Liquidación (VNL)
En lugar de medir los activos con base en su uso normal, se emplea el Valor Neto de Liquidación (VNL), definido como el monto que se espera recibir por la disposición de un activo o el monto que se tendría que pagar para liquidar un pasivo en un proceso de liquidación.
Ejemplo:
- Una máquina con valor en libros de $500,000 puede venderse únicamente en $200,000 en liquidación.
- Ese será su VNL, y el ajuste debe reconocerse en los estados financieros.
4. Reconocimiento de activos no registrados previamente
En liquidación, la entidad puede reconocer activos que antes no cumplían la definición bajo las NIF tradicionales, siempre que su valor pueda estimarse y sirvan para liquidar pasivos.
Ejemplo: marcas, patentes o diseños que puedan venderse.
5. Costos e ingresos estimados
Inicialmente, se propuso reconocer ingresos y costos esperados antes de concluir la liquidación. Sin embargo, tras comentarios en el proceso de auscultación, se eliminó esta opción:
- Solo deben reconocerse costos e ingresos efectivamente devengados.
6. Fechas intermedias
Cuando la empresa entra en este proceso, debe actualizar información financiera a la fecha de cierre más cercana, incluso si ya presentó estados anteriores. Esto asegura que los usuarios tengan datos frescos sobre la situación de la entidad.
7. RT 50 y su sustitución
El Reporte Técnico 50 (RT 50), emitido en 2021 por el CINIF, fue de gran utilidad durante la pandemia de COVID-19 para guiar sobre cómo reportar cuando existía duda sobre la continuidad del negocio.
Con la entrada en vigor de la NIF A-2, este reporte quedó sin efecto, pues la norma ya incorpora de manera formal las directrices necesarias.
Ejemplo práctico
Una empresa comercializadora enfrenta pérdidas continuas y su consejo de administración aprueba su liquidación en 2025.
- Reconoce sus activos al Valor Neto de Liquidación:
- Inventarios con valor en libros de $1,000,000 → VNL de $600,000.
- Maquinaria con valor en libros de $500,000 → VNL de $200,000.
- Se reconocen marcas y patentes que no estaban registradas, con valor estimado de $150,000.
- Se ajustan los pasivos a su VNL, considerando posibles descuentos en negociaciones de liquidación.
Resultado: los estados financieros presentan la situación real de recuperación de activos y obligaciones en el proceso de cierre, brindando mayor transparencia a inversionistas, acreedores y demás usuarios.
Conclusión
La NIF A-2 marca un parteaguas en la preparación de estados financieros cuando una empresa deja de ser negocio en marcha.
Su aplicación permite:
- Claridad y transparencia en la información financiera.
- Reconocimiento adecuado de activos y pasivos en liquidación.
- Protección a los usuarios de los estados financieros al mostrar la realidad económica de la empresa.
De esta manera, se establece un marco normativo que evita distorsiones contables y permite tomar decisiones informadas en un momento crítico para la entidad.




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